Pocas series se atreven a empezar tan lentas y terminar tan demoledoras. Steins;Gate, estrenada en 2011 por White Fox, es uno de esos anime que la gente recomienda con una advertencia: "aguanta los primeros episodios, luego no podrás parar". Y tienen razón. Es, para muchos aficionados, la mejor historia de viajes en el tiempo que ha dado el medio. Vamos a ver por qué.

De qué va Steins;Gate

Rintaro Okabe —que se hace llamar a sí mismo "Hououin Kyouma"— es un autoproclamado científico loco que regenta un pequeño "laboratorio" en un edificio destartalado de Akihabara, junto a su amiga de la infancia Mayuri y al hacker Daru. Entre experimentos absurdos, descubren algo imposible: un microondas modificado capaz de enviar mensajes de texto al pasado.

Lo que empieza como un juego se convierte en una pesadilla cuando una organización secreta entra en escena. Cada pequeño cambio en el pasado reescribe el presente, y Okabe es el único que conserva el recuerdo de las líneas temporales que va destruyendo. A partir de ahí, la serie deja de ser una comedia otaku para transformarse en un thriller angustioso sobre las consecuencias de jugar con el tiempo.

Lo mejor: un protagonista que evoluciona de verdad

Okabe arranca como un personaje insoportable a propósito: histriónico, ridículo, con delirios de grandeza. Y precisamente por eso funciona el viaje. A medida que la trama se oscurece, vemos al personaje romperse y reconstruirse, cargando con un peso que nadie más puede ni siquiera entender. Su transformación es de las más completas y conmovedoras del anime moderno.

El resto del reparto le acompaña a la altura. Kurisu Makise, la brillante científica con la que mantiene un duelo verbal constante, es uno de los mejores personajes femeninos del género, y la química entre ambos sostiene buena parte de la serie.

Una historia que premia la paciencia

Conviene ser honesto: los primeros 8 o 9 episodios son lentos. Steins;Gate dedica ese tiempo a presentarte a los personajes, a su rutina y a un montón de detalles que parecen irrelevantes. No lo son. Cuando la trama acelera, todo lo que parecía relleno se revela como piezas cuidadosamente colocadas. Es una serie que respeta tu inteligencia y confía en que recordarás.

A partir de la segunda mitad, el ritmo se vuelve implacable. Cada episodio cierra con una vuelta de tuerca y la pregunta de siempre: ¿hasta dónde está dispuesto a llegar Okabe para salvar a quienes quiere?

Lo que puede echar para atrás

El arranque pausado es la barrera más obvia, y no todo el mundo la supera. Además, la serie usa abundante jerga de la cultura otaku y de internet de 2010 que, según tu familiaridad con ella, puede hacerte gracia o dejarte algo fuera. La pseudociencia (John Titor, el CERN, las teorías sobre el tiempo) es entretenida pero no busques rigor de manual.

Nada de eso pesa frente a lo que ofrece a cambio.

¿Qué ver y en qué orden?

Con la primera temporada tienes una historia completa y redonda. Lo demás es para quien quiera quedarse a vivir en ese universo.

Veredicto

Steins;Gate es imprescindible. Es ciencia ficción inteligente, emocional y tensa, con un protagonista que difícilmente olvidarás. Pide paciencia al principio, pero recompensa esa paciencia como pocas series lo hacen. Si te gustaron Death Note o Code Geass por su tensión y sus giros, este es tu próximo maratón.

Nuestra nota: 9,5/10. Un clásico moderno y, posiblemente, la mejor puerta de entrada al anime de ciencia ficción. El Salvador podrá llegar —pero antes, tú tienes que llegar al episodio 12.